El conflicto religioso que ha afectado a la historia contemporánea de España desde las Guerras Carlistas hasta las disputas por la política laicista de la II República pone de manifiesto que los sentimientos religiosos están unidos a las expectativas, valores y comportamientos políticos de nuestro país.
Los vínculos entre creencias religiosas y política son una constante en el tiempo, si bien, durante el franquismo, esta relación fue especialmente estrecha. La Iglesia Católica jugó un papel fundamental en la construcción y consolidación del Estado franquista y en el ejercicio de su poder político. La dictadura implantada como consecuencia de la Guerra Civil se presentó como negación del liberalismo del siglo XIX y de la democracia republicana del XX, como un intento de detener la historia y devolverla al mítico origen de la nación española: los Reyes Católicos, el Imperio y el Siglo de Oro. Un Estado totalitario que soñaba con recuperar su pasado imperial pretendió crear una sociedad cerrada, autárquica, corporativa y homogéneamente católica. Mirando siempre hacia atrás y en busca de este modelo, la Dictadura combinó instituciones de origen medieval y nostalgias coloniales adobadas con retórica proveniente del fascismo y del nacionalcatolicismo. Desde una perspectiva evolutiva de los mecanismos de socialización utilizados por la Iglesia Católica durante el periodo comprendido entre 1939 y 1975, puede afirmarse que se sucedieron tres periodos claramente diferenciados (con sendos modelos de religiosidad también diferenciados, en función de la relación establecida entre la Iglesia Católica y el régimen franquista en cada momento):
Los vínculos entre creencias religiosas y política son una constante en el tiempo, si bien, durante el franquismo, esta relación fue especialmente estrecha. La Iglesia Católica jugó un papel fundamental en la construcción y consolidación del Estado franquista y en el ejercicio de su poder político. La dictadura implantada como consecuencia de la Guerra Civil se presentó como negación del liberalismo del siglo XIX y de la democracia republicana del XX, como un intento de detener la historia y devolverla al mítico origen de la nación española: los Reyes Católicos, el Imperio y el Siglo de Oro. Un Estado totalitario que soñaba con recuperar su pasado imperial pretendió crear una sociedad cerrada, autárquica, corporativa y homogéneamente católica. Mirando siempre hacia atrás y en busca de este modelo, la Dictadura combinó instituciones de origen medieval y nostalgias coloniales adobadas con retórica proveniente del fascismo y del nacionalcatolicismo. Desde una perspectiva evolutiva de los mecanismos de socialización utilizados por la Iglesia Católica durante el periodo comprendido entre 1939 y 1975, puede afirmarse que se sucedieron tres periodos claramente diferenciados (con sendos modelos de religiosidad también diferenciados, en función de la relación establecida entre la Iglesia Católica y el régimen franquista en cada momento):
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